






Mi historia es larga. Hacer cirugía plástica no fue una elección, pero una necesidad reparadora y estética. Nací con un labio leporino.
Hice la primera cirugía con 1 año y medio, la segunda con 2 años, y a partir de ahí estuve en tratamiento de ortodoncia hasta los 16 años.
Quien me presentó a la Dra. Mariângela fue mi ortodontista que actúa en el mismo equipo de la Dra. en el Hospital dos Defectos da Faz.
Yo estaba en el proceso de corrección ortodoncia hace mucho tiempo, no veía la hora de acabar. Percibiendo mi ansiedad, mi ortodontista me liberó para la cirugía, que yo acepté inmediatamente, de muy buen grado.
Fue cuando consulté a Dra. Mariângela, y después de varios estudios para definición de mía mi edad huesosa, hice la cirugía de corrección de la arcada dentaría con injerto huesoso.(1)
La receptividad de la Dra. fue excelente, nos conocemos en marzo y en julio yo ya hice la cirugía para aprovechar de las vacaciones escolares.
A los 17 años hice una nueva cirugía con la Dra. para una corrección de septo nasal. (2)
A los 18 años hice otra para corrección de labio, de esta vez en su consultorio. (3)
Al final de las tres cirugías el resultado quedo mejor que el esperado. Poquísimas personas perciben qué tengo una discreta cicatriz en el labio. El sentido de perfeccionismo de la Dra. siempre me incentivó a operar algo más, hasta si llegar próximo al perfecto.
Mi hermana también hizo cirugía de corrección de la mandíbula y el nuestra integración con la Dra. se puso muy grande.
Ahora, son solo sonrisas!
~ F. M. ~
Los pacientes que nacen con labio leporino completo presentan un fallo en el labio y en el paladar. Este paciente fue operado con 1 año y 2 años del labio y el paladar respectivamente. Después pasó a hacer ortodoncia para alinear los dientes y el hueso del paladar.
(1) A los 16 años, parte de sus dientes no se encajaban perfectamente. Fue planeada la cirugía ortodôntica, donde fue realizado un corte en la hueso maxilar para bajar los dientes, de forma que hubiese encaje con los de abajo. El espacio creado en el hueso maxilar fue rellenado con hueso que fue retirado de la bacía del paciente y fijado con placas y tornillos especiales.
(2) A los 17 años fue sometido a otra cirugía para la corrección de la deformidad nasal, juntamente con la corrección del desvío de septo.
(3) A los 18 años fue sometido a otra cirugía para la corrección de la cicatriz que producía el acortamiento del labio y una asimetría en las narinas, originada del propio proceso de labio leporino. Fue corregida la cicatriz, alargando el labio. Para la corrección de la asimetría de las narinas, fue retirado un pequeño pedazo del cartílago de la oreja que fue colocado en la narina menor, buscando simetría con el otro lado. El resultado de las narinas me sorprendió ya que quedaron semejantes.
Hoy él paciente es un ingeniero mecánico, casado, ejerciendo su profesión y absolutamente integrado en su ciclo social.