






Yo era una persona triste, no tenía amigos y vivía de cabeza baja. No salia para nada, siempre triste y llorando, por la deformidad en mi rostro.
A los 26 años tuve la oportunidad de conocerla. Fue un día largo y en poco tiempo ella me operó y hoy soy muy feliz, todo fue muy maravilloso. El tratamiento fue todo de bueno.
A los 38 años hablo siempre que en primer lugar esta Dios, la Dra. y su equipo. Agradezco siempre la persona que me hizo sonreír y ser lo que soy hoy, siempre me recuerdo de ella con mucho cariño y orgullo.
El día que la conocí tenía vergüenza de me misma, hoy me orgullo por todo lo que me aconteció y agradezco siempre! ¡Gracias!!!
Cuando la veo siempre agradezco a ella y a Dios. Eolo El para pagar todo qué ella me hizo: En (el estado de) Minas (Gerais) no hacían este tipo de tratamiento: los prejuicios dolían mucho. Hoy hago todo lo qué no hacía antes.
Agradezco mi vida toda, por ella existir siempre, siempre. Gracias...
~ Ge ~
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