






La cirugía plástica desde la óptica femeninaA lo largo de los 23 años de mi experiencia profesional como
cirujana plástica descubrí que por ser mujer yo tengo una
identificación con mis pacientes, por el simple hecho de que nosotras compartimos
pensamientos, emociones y lenguajes propios, que forman parte de nuestra condición femenina.
Nosotras tenemos nuestras personalidades influenciadas por diversos factores: desde los genéticos; los hormonales; hasta los que son construidos culturalmente. En las sociedades occidentales de las cuales hacemos parte, se atribuye a las mujeres características vinculadas a la delicadeza, a la determinación, y a la perfección, llevándonos a NO querer desistir de nuestros ideales. En este sentido, puedo decir que en el transcurso de mi vida personal y profesional e llegado a valorar mucho los sentimientos y deseos de las mujeres. En otras palabras, adoro ser mujer. Por eso para mi es importante entender claramente lo que la paciente espera de su cirugía; cuidando para alcanzar lo máximo posible, adentro de la limitación técnica, el deseo en su voluntad. La consulta/conversa entre médica y paciente acontece en un clima de transparencia, aprovechando que ambas se encuentran en la misma sintonía. El examen transcurre de una forma serena, cuidando del momento en que los defectos estéticos son analizados (algunas veces estos han sido escondidos hasta de sus mas íntimos), considerando las emociones que pueden surgir del paciente a medida que discutimos las opciones para una corrección. Si un defecto incomoda la paciente, sé que seguramente ese mismo defecto también me incomodaría; al entenderlo como si fuese mío, desde una Visión Femenina, soy motivada a buscar una solución. Al atender cada paciente, trato lo más posible captar lo que ella espera como resultado de la cirugía, pues si yo fuera ella también me gustaría tener un buen resultado.
La planeación de la cirugía es establecida por medio de conversaciones con la paciente, basadas en la transparencia y complicidad. Escucho y valoro las cuestiones individuales, considerando que son de grande importancia ya que indican hacia algo que las ha incomodado por algún tiempo. Todos los detalles son discutidos: nada es impuesto y nada es desconsiderado. Mutuamente establecemos un plan quirúrgico definitivo, el cual solamente es modificado en caso de algún riesgo al paciente o cuando alguna alteración anatómica no esperada, me obliga a alterar de técnica. Existen beneficios de tener 23 años de experiencia en Cirugía Plástica Estética y Cirugía Plástica Reparadora, combinados una Visión Femenina, los cuales comparto con mis pacientes. Por ejemplo, cuando el plan es una plástica de mamas reductora, tengo el cuidado de usar técnicas que preservan la sensibilidad erógena de los pechos. Por que se personalmente que es de poco valor para una mujer tener unos nuevos senos, bonitos y atractivos, si la paciente no puede disfrutar sexualmente de esta importante región. Existen muchos otros detalles inherentes a cada cirugía dirigida para el público femenino. En otras paginas en este site, y específicamente dentro de los Procedimientos Quirúrgicos o en las Declaraciones de Pacientes, usted puede encontrar otras informaciones que tienen su origen en mi Visión Femenina de la cirugía plástica. Desde mi Visión Femenina, entiendo perfectamente cuanto la paciente desea de liberarse de los defectos estéticos de su cuerpo, para poder sentirse feliz al mirarse en el espejo, creciendo en su auto-estima y seguridad para poder enfrentar la vida, los desafíos familiares y profesionales. Es muy gratificante ella gustar lo que ve en su espejo. La OMS (Organización Mundial de Salud) define salud plena como un bien
estar físico, psíquico y mental. El complejo generado por alguna
deformidad estética en el cuerpo provoca una alteración psíquica que, en la
mayoría de las veces, puede ser corregida por una cirugía plástica bien
planeada y ejecutada, sin engaños e ilusiones. Librarse de un complejo
aporta mucho
para
el rescate de la autoestima. Las consideraciones aquí expuestas siguen las experiencias vividas en mi día-a-día profesional, denotando mi sensibilidad y atención para las cuestiones específicas de la condición femenina. Cabe aquí resaltar mí respeto por los demás colegas cirujanos que han demostrado seriedad y capacidad en el ejercicio de la cirugía plástica.
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